Más de siglo y medio después de su fundación, se puede decir que esta emblemática casa ha conseguido los objetivos de Charles Heidseick con creces. Incluso la bodega subterránea en la que maduran sus vinos fue declarada en 2015 Patrimonio Mundial de la Unesco.

El visionario bodeguero se dio cuenta de que en su país era difícil crecer en ventas ante la saturación de champagnes y no dudó un instante en abrir mercado en los Estados Unidosal año de haber puesto en marcha la bodega. Se

convirtió de esta manera en la primera bodega que exportaba champagnes a América.

Y eso le otorgó un prestigioque dura hasta nuestros días.El resultado de todo este buen trabajo, pleno de paciencia y quietud, son unos champagnes elegantes, equilibrados y con una crianza original en las que el tiempo es un ingrediente esencial de estos vinos que al ser probados nos dejan una sensación de plenitud en el cuerpo que pocos espumosos consiguen.


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