Antiguamente los vinos se elaboraban en las cuevas de Ainzón, allí las condiciones ambientales naturales eran perfectas para hacerlo. Con Cuevas de Arom —Arom es el apellido de Fernando al revés— se recrea ese ambiente tradicional y se elaboran vinos en un espacio en el que antiguamente había un depósito de cemento debajo de la Cooperativa Santo Cristo de Ainzón. Al igual que por sus viejas viñas, sabemos que una de las virtudes más especiales de España es la estructura de negocio en forma de cooperativa, por lo que están encantados de formar parte del proyecto de esta antigua bodega.

Fernando y Mario disfrutan mucho en su calado, donde cada vino se elabora según las características específicas de las uvas, siempre con la intención de obtener un estilo más novedoso y elegante de garnacha. 

Los vinos se denominan en el dialecto aragonés: As ladieras, elaborado en un viñedo en ladera, y Os cantals, de una viña llena de cantos que impiden ver el terreno. Esta producción limitada se reparte entra las 13150 botellas del primero y las 3145 del segundo. Estos vinos, que de manera excepcional obtuvieron 91 y 92 puntos según el criterio de Parker para la primera añada de 2015, han despertado un interés tal que el 80 % de la producción ya estaba colocado antes de ponerla a la venta. Ya se puede dar prisa si quieres conseguir una botella.

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